Tras el enorme éxito de Power Station, Riptide presenta la voz y la personalidad elegante de Robert Palmer en una serie comercial de canciones, en su mayoría rockeras, que parecen hechas a medida para ser éxitos de las listas. La conexión con Power Station amenaza con eclipsar el interés musical, generalmente más ecléctico, de Palmer, pero con Bernard Edwards, productor y miembro de la banda, a cargo de la producción, y Andy Taylor y Tony Thompson también contribuyendo, las similitudes estilísticas eran inevitables. Sin embargo, “Flesh Wound” suena como una reedición de “Some Like It Hot”, con sus guitarras staccato y percusión tribal que imitan el exitoso sencillo. “Hyperactive” añade un toque pop a la fórmula, con sus brillantes teclados que la sitúan en la época de Miami Vice; lo que no significa que carezca de encanto nostálgico. “Addicted to Love” comparte parte de la misma fuerza, ralentizando un poco la grandilocuencia de Power Station hacia un territorio más sensual y blusero, sin perder la contundencia del rock. La canción se disparó a la cima de las listas estadounidenses y vendió más de un millón de copias como sencillo en todo el mundo. El videoclip, protagonizado por modelos sensuales que se contoneaban sin expresión, sin duda impulsó las ventas y marcó el comienzo de una nueva etapa en la carrera de Palmer, donde los videoclips casi eclipsarían su composición. Igualmente pegadiza y casi igual de exitosa es la brillante versión de la canción de Jimmy Jam y Terry Lewis, “I Didn’t Mean to Turn You On”. Es quizás el tema más atrevido de Riptide, con sus notas fragmentadas y nerviosas, líneas de bajo funky y una batería contundente que acompaña la voz angustiada y sudorosa de Palmer para crear una canción anhelante que rebosa pasión.
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