Si bien los puristas del jazz pueden estar gritando “vendidos” porque Diana Krall decidió grabar algo más que los estándares esta vez, el resto de nosotros podemos disfrutar del considerable fruto de su trabajo. The Girl in the Other Room es, sin lugar a dudas, un disco de jazz al igual que sus otros lanzamientos. El hecho de que no esté compuesto de “clásicos” mohosos y polvorientos puede irritar a los reaccionarios y de mente estrecha, pero no cambia el hecho de que esta audaz grabación es un disco de jazz hecho con cuidado, creatividad y una maravillosa Estética íntima que alimenta sus 12 canciones. Producido por Tommy LiPuma y Krall, el material no original abarca desde el blues jazzístico de Mississippi de “Stop This World” de Mose Allison hasta canciones contemporáneas reinventadas a la imagen de Krall por Tom Waits (“Temptation”) y Joni Mitchell. (“Black Crow”), Chris Smither (“Love Me Like a Man”) y su marido, Elvis Costello (“Almost Blue”). Estas portadas son llamativas. La lectura que Krall hace de la melodía de Allison rivaliza con la suya y añade un tono de significado completamente diferente, al igual que su versión oscilante, jazzística e infundida de R&B de la pepita sexy de Smither a través de su primera creadora de éxitos, Bonnie Raitt. Su interpretación de “Temptation” de Waits es mucho más sensual que la de Holly Cole porque Krall entiende que esta canción pop es una melodía de jazz más que una canción pop de jazz. “Black Crow” existe en su propio espacio en el terreno del álbum, porque Krall entiende que el jazz no es mera articulación sino interpretación. Asimismo, su reverente versión de “Almost Blue” de Costello la saca de su ambiente countrypolitan original y la devuelve al blues.
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