El cantante y compositor británico David Gray ya había construido una carrera respetable, aunque comercialmente pasada por alto, como artista de folk-rock a mediados de los 90 antes de que su innovador éste su cuarto álbum, White Ladder, llevara su mezcla de instrumentos acústicos y samples electrónicos a la corriente principal. Autoeditado en 1998, fue adquirido por ATO en 2000 y finalmente llegó al número uno en el Reino Unido más de un año después, cuando la voz ronca y altísima de Gray y su folktrónica introspectiva se habían vuelto internacionalmente omnipresentes gracias a sencillos como “Babylon” and “Please Forgive Me”. La popularidad de Gray se mantuvo fuerte durante la mitad de la década gracias a lanzamientos como Life in Slow Motion de 2005 y un par de antologías de grandes éxitos centradas en diferentes períodos de su carrera, las cuales aparecieron en 2007. Los álbumes anteriores (Back in Line de 2009 y Foundling de 2010) lo llevaron a la siguiente década, aunque pasarían otros cuatro años antes de que produjera otro álbum. Al resucitar su propio sello discográfico IHT, el que había usado inicialmente para lanzar White Ladder grabado en casa 16 años antes, Gray lanzó Mutineers de 2014, seguido de Gold in a Brass Age de 2019 y Skellig de 2021.
La base de fans de David Gray es fuerte y activa. Lo han visto a lo largo de sus años con Virgin Records, tiempo durante el cual fue aplaudido por su talento, su voz emotiva y sus habilidades para escribir canciones, pero nunca logró llegar al público general. White Ladder muestra a Gray como nunca antes. Es un álbum de tal profundidad y calidad que sería difícil ignorar su talento. Cada canción es fuerte y está magníficamente elaborada, tanto en términos de arreglo como de entrega. Los temas más destacados, “Please Forgive Me”, “Babylon”, “Sail Away” y “This Year’s Love,” son conmovedores y probablemente harán llorar al oyente. Este álbum es definitivamente una adición muy necesaria a cualquier colección de música de calidad. Con justicia, finalmente le ha entregado a David Gray el éxito que tanto merece.

